jueves, 31 de agosto de 2006

Acta de la reunión

Estimado gestor,

como bien sabes, ayer te reuniste conmigo para comunicarme que te he defraudado, que no me implico en el proyecto, que, de los tres objetivos que me marcaste allá por semana santa, el primero, lo de acabar los programas en una fecha concreta, no lo cumplí, el resto de objetivos sí, pruebas de usuario y puesta en producción a tiempo, pero eso ya no importa. Te he fallado. He fallado al equipo y al proyecto.

A pesar de eso, de no haber cumplido el objetivo, la empresa es generosa y me ha concedido parte de la gratificación que se me prometió por cumplir el primer objetivo, del resto de objetivos cumplidos debo olvidarme porque, a pesar de haber llegado a ellos, los has cambiado. Además, no me los merecía porque no me has visto ningún día trabajando a las diez de la noche, por lo que no me he esforzado para conseguirlos.

A partir de ahora esperas más de mí, quieres que me implique más, que dedique más horas al día a sacar el proyecto adelante, total, descansando el domingo es suficiente. Quieres verme en mi puesto de trabajo a todas horas, "aunque esté tocándome los huevos", como dijiste. "Recuerda", me dijiste, "La empresa es generosa a pesar de que no has cumplido el objetivo".

Con cariño,

naufragus

lunes, 28 de agosto de 2006

Vuelta a empezar

Pues ya estamos aquí, se acabaron las vacaciones y volvemos a la vida real, o más bien la rutina cotidiana. Vuelve el despertador, el metro atestado de gente, el trabajo, y otra vez el metro, a tope de gente, la cenita y a la cama. Cinco días a la semana.

Hoy, primera mañana de trabajo, todo el mundo comentaba donde les gustaría trabajar, y por cierto, ninguno quería estar donde estaba: uno que si guardabosques, otro que si dar un braguetazo con la hija del de Zara, otro que iba a empezar a estudiar oposiciones.

En fin, que ya hemos vuelto, jodidos pero contentos, o no.